La Comisión Internacional de la Explotación Sexual y la Violencia de Género (CIEV) es un organismo creado para el modelo SAMONU con el objetivo de promover la protección integral de los derechos humanos de mujeres, niños y adolescentes frente a todas las formas de violencia sexual, explotación y de manera especial a su salud.

La trata de personas, el tráfico ilegal de órganos, la prostitución forzada, la violación, el riesgo frente a ETS y la mutilación genital femenina son problemáticas que afectan a millones de personas en el mundo y que reflejan las desigualdades estructurales de género, pobreza y poder. Estas prácticas no solo vulneran la dignidad humana, sino que perpetúan sistemas de opresión, discriminación y violencia institucional.

A pesar de los tratados y compromisos internacionales, miles de mujeres y menores continúan siendo víctimas de redes de explotación sexual y tráfico de personas. En varios países, especialmente en regiones de África, Asia y América Latina, persisten costumbres o leyes que castigan a las mujeres por razones de “honor” o justifican la mutilación genital femenina como práctica cultural. Por otro lado, las potencias occidentales, aunque condenan estas prácticas, siguen siendo destino de la trata y el turismo sexual, evidenciando la doble moral internacional frente a los derechos humanos.

Esta comisión tiene como propósito analizar las causas estructurales de la trata de personas , la prostitución forzada y la violencia sexual, así como proponer mecanismos internacionales de prevención, protección, sanción y reparación integral a la víctimas. Además, busca fomentar el diálogo entre naciones con diferentes visiones culturales, religiosas y sociales, en torno al respeto universal de los derechos humanos.

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Imagen de archivo (SAMONU)

Temáticas y Preguntas a abordar en la Comisión

Crimen organizado, responsabilidad internacional, sanciones y cooperación.

¿Hasta qué punto la soberanía nacional puede ser invocada para limitar la intervención internacional cuando existen violaciones sistemáticas de derechos humanos contra niñas y mujeres? ¿Puede la comunidad internacional continuar abordando la violencia sexual y las prácticas nocivas mediante declaraciones y recomendaciones no vinculantes, o la ausencia de sanciones reales y mecanismos convierte a los organismos multilaterales en actores pasivos frente a violaciones sistemáticas?

 ¿Debe la comunidad internacional intervenir y sancionar a los Estados que, por razones culturales, religiosas o legales, toleran prácticas inhumanas o no garantizan la protección efectiva de niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual? ¿Puede justificarse dicha intervención sin vulnerar el principio de soberanía ni generar acusaciones de neocolonialismo?

¿Cómo pueden los Estados de destino exigir mayores controles migratorios y medidas de prevención a los países de origen, mientras en sus propios territorios persiste una demanda activa de prostitución forzada, turismo sexual y tráfico ilegal de órganos que financia redes criminales transnacionales? ¿En qué medida esta contradicción compromete la legitimidad y eficacia de sus políticas para combatir estos delitos?

¿Qué medidas integrales deben adoptar los Estados para prevenir y erradicar la trata de personas y la prostitución forzada, garantizando no solo la persecución efectiva de las redes criminales, sino también la protección, reparación integral y no revictimización de las víctimas?

Mesa Moderadora

Samuel Esteban Morales 11B
Manuela Castañeda 11A
Emanuel Sánchez Cubides 11A

Estudiante Delegación Procesofolio
Cristian Leonardo OrtigozaCanadá
José Miguel Naranjo MontesColombia
María José Quintero GarcíaEstados Unidos
Sara Valentina Moscoso FerizSudáfrica
Tomás Camilo Gutiérrez GuzmánTailandia
Silvana Correa RojasEspaña
Alan Joel Gaona CastroNigeria
Emanuel Osorio LozanoRD Congo
Luciana Niño CastilloBrasil
Daniel Santiago Ocampo MéndezFilipinas
María Alejandra Góngora DelgadoFrancia
Mariana Arciniegas SernaIrán
Sofía Castro JaramilloKenia